
Resulta que despues de la gozada y del banquete que tuve con el escudero me quede dormido como un bebe y lo estaba disfrutando hasta que mi amo llego y me desperto. Tal fue el susto que me pego que salte de un solo tiro y el supuestamente me admiro por mi rapidez. No se que habra pasado pero me dijo que Rocinante tenia que estar listo para una gran batalla. Yo ya me temia esto, a como es mi amo no me sorprendio para nada la pelea sino lo que duro para tenerla. Cuando ya me dirigia a descansar el escudero del bosque se puso de necio diciendome que nosotros dos teniamos que pelear. Yo ya me conozco muy bien y obviamente se que no sirvo para pelear asi que simplemente le negue todo y me fui a dormir. A la ma;ana siguiente me lleve un gran susto. Gracias a la oscuridad no le habia podido ver la nariz tan fe, grande y con verrugas que tenia. Me parecio como una pesadilla y por lo que habia pasado ayer mejor le fui a pedir ayuda a mi amo para esconderme de el y x dicha me ayudo a subirme a un arbol. Aunque estaba comodo tuve que bajarme rapidamente porque cuando vi fue que mi amo ya tenia al otro caballero (algo de los espejos) en el suelo y era mi labor en palabras que todos entienden robarle. Pero cuando llegue me di una sorpresa muy grande el caballero no era ni mas ni menos que Sanson. No lo podia creer y cuando vino su escudero estaba sin nariz y era igualito a mi compadre Tomas Ceciliano. Me confundi bastante pero por dicha mi amo me tranquilizo y dijo que todo era por el encanto. Mi amo le dijo unas cuantas cosas al que parecia ser Sanson y nos dirijimos a Zaragoza a buscar mas aventuras. En el camino me quede pensando en ese caballero y en el escudero porque el encantador los habra escogido a ellos para enga;arnos. Todo me parecio muy raro pero no me quedo mas remedio que seguir..









una
oreja y me hablo de un bálsamo que todo lo curaba y que el se lo sabia de memoria, resulta que ahora también era doctor. Me dijo que todo lo curaba y cuando el estuviera desecho por batalla solo se lo daba y listo. A mi me dio tanto miedo de ver esta escena que casi renuncio a la ínsula pero me dijo que el bálsamo no costaba nada y que era fácil hacerlo. Entonces le dije que no había tiempo que perder que me lo enseñara, tal vez podía sacar algo bueno de esto ademas de la supuesta futura ínsula. Pero me dijo que debía tener paciencia que ya me lo enseñaría. Después de esto estaba diciendo que iba a vengarse del vizcaíno pero yo le dije que si iba al Toboso a visitar a "Dulcinea" no se tenia que vengar y hasta que al fin estaba de acuerdo con migo, yo creo que fue la primera vez, después de hablar nos pusimos a comer. No tenia mucho solo un pan, queso y una cebolla y le dije que esto no era una cena para un gran caballero para ser brocha un rato y se hecho otra gran hablada que mejor ni les cuento para no aburrirlos, al cabo que aveces ni le entendía porque hablaba como si fuera el poeta quien sabe que. El punto fue que los caballeros no comían por meses y que era algo honorable y que debía comer hierbas y frutas del campo y otro montón de cosas, pero yo para no parecer grosero siempre le contestaba de buena manera. Cuando terminamos de comer seguimos caminando a ver donde dormíamos y si lográbamos llegar al pueblo. No pudimos y entonces tuvimos que dormir a la par de unas chozas de unos cabreros. Don Quijote estaba feliz de dormir al aire libre porque así probaba mas su caballería o algo así. A mi me pareció bastante incomodo, pero diai tuve que. Esa noche pensé en dos cosas, la primera en Rocinante y que debe pensar el acerca de este hidalgo y después pensé en mi familia y como estarán luego caí dormido.
a Alonso me empezó a decir: "esta en sin duda una gran aventura, Sancho te mostrare mi fuerza y astucia al vencer a estos gigantes". Yo tratando de hacerlo razonar le explique que no eran mas que simples molinos de viento, pero el decía que eran gigantes y que las aspas eran sus grandes manos una pura hablada que aveces ni yo entendía. Pero siguió de terco y cuando lo vi fue que se monto en su rocín y comenzó a cabalgar. De repente había chocado contra el molino y su lanza se había roto, el y Rocinante estaban tirados en el suelo. En ese momento pensé en decirle: te lo dije pero se podía enojar conmigo y no hacerme gobernador mas tarde. Cuando se puso de pie me dijo que había sido el mismo brujo que se había llevado sus libros el que había convertido a los gigantes en molinos seguramente para no quedar mal, en esta parte me contuve un poco la risa porque me pareció muy tonto. Yo por no contradecirlo solo lo ayude y seguimos nuestro camino. Cada vez me parecía mas cuerdo este bendito hidalgo.